El presidente de EE UU, Donald Trump se reunió con el líder de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, en la ciudad Belén en Israel. Grupos de manifestantes pidieron -con pancartas del líder encarcelado de la Segunda Intifada, Marwan Barguti-, a Trump que medie para mejorar la situación de los presos políticos palestinos.

Foto cortesía de timesofisrael.com

Ayer, Trump fue recibido en los territorios palestinos con un paro general en solidaridad con los presos. La llamada  “jornada de la ira” fue convocada por diversas organizaciones palestinas. El presidente pasó, con su comitiva,  el puesto de control israelí donde un muro de cemento separa el territorio ocupado de Cisjordania, rodeado de torres de vigilancia militares.

“Bienvenido a la ciudad de la paz”, rezaba un cartel de bienvenida. Se espera que Trump decida visitar la basílica de la Natividad. “Las fuerzas de seguridad palestinas están preparadas por si se produce cualquier cambio de última hora”, aseguró Yazam Barahme, portavoz palestino.

En busca de un acuerdo concreto

La visita del mandatario estadounidense busca un  “acuerdo definitivo” de paz en Oriente Próximo. El diario árabe Al Hayat, editado en Londres, desveló las propuestas de negociación que coinciden en líneas generales con los informes manejados por analistas israelíes y palestinos.

Según este periódico, EEUU no impondrá la congelación de la expansión de los asentamientos judíos en Jerusalén Este ni en Cisjordania —donde se han instalado 600.00 colonos judíos en el último medio siglo–, pero sí limitará su crecimiento en los bloques urbanizados.

Los negociadores palestinos reclaman que supriman restricciones a la libertad de movimientos de la población y se apliquen medidas económicas para mejorar su nivel de vida.

A primera hora de la tarde, Trump dará un discurso en el Museo del Holocausto en Jerusalén en el que anunciará la nueva iniciativa de paz para Oriente Próximo. Sin embargo, la visita ha sido recibida con disgusto por la comunidad judía.